“Hasta nunca”, el grito de una madre que perdió a su hijo en el desplome del Jet Set
Las puertas se abrieron y en medio de la sala Guillermina Suárez Jiménez intentó sostener una sonrisa. Pero esa sonrisa se transformó en lágrimas al pronunciar el nombre de su hijo Miguel Ángel Pérez Suárez, una de las víctimas del derrumbe de la discoteca Jet Set. Su voz, entrecortada, solo pudo pedir lo que le arde en el pecho desde aquel 8 de abril: justicia.
Miguel Ángel era su hijo mayor, padre de siete hijos, camionero en Estados Unidos y, sobre todo, un hombre de familia. Había vuelto a República Dominicana para celebrar sus 50 años y abrazar a su madre, sin saber que ese viaje sería su último encuentro con la vida.
En la casa de Guillermina, las paredes cuentan la historia de Miguel Ángel. Una fotografía en blanco y negro lo muestra cuando era niño; otra, más reciente, lo retrata junto al comunicador Maicol Miguel Holguín; y en la pared opuesta, una imagen de su última noche, acompañada de la frase: “Paz a su alma”.